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Código Cero

Diario de Noticias Tecnológicas de Galicia

Por nuestros nombres nos conoceréis

viernes 5 de enero del 2007, por Fernando Sarasqueta | | Compartir

La Comisión de Toponimia de la Xunta de Galicia prepara desde La Barcia, en Santiago, un gran proyecto web que incluirá todos los nombres de lugar

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Ficha de los datos del informante

El Proyecto Toponimia de Galicia, que está siendo desarrollado por la Comisión de Toponimia de la Xunta de Galicia, es una iniciativa ubicada en un punto equidistante entre el etnográfico, el geográfico y el tecnológico. Sus objetivos, a pesar de todo, son bien claros: contribuir a conocernos mejor y a preservar nuestra identidad a través de la menuda y exhaustiva recopilación de los nombres de lugar para luego ponerlos a la disposición de la sociedad entera en la Internet. ES, por tanto, un proyecto que camina contra reloj, puesto que tiene que luchar contra dos grandes bestias negras en Galicia: la despoblación de amplias zonas del rural (que comporta la pérdida definitiva de fuentes de información) y la modernización intensiva de áreas urbanas, donde, en más ocasiones de las que sería deseable, se sustituyen carballeiras centenarias por eucaliptais, peñas por hormigón o aldeas por complejos residenciales con nombres que poco tienen que ver con Galicia (Compostela Beach, Chula Vista, Mar y Cielo, Lanas Acacias...). En Código Cero tuvimos la suerte de pasar una mañana con el equipo responsable de esta iniciativa. Aquí tenéis nuestras impresiones.
Hay momentos en la vida de un periodista en que le es complicado marcar la distancia con un tema concreto a desarrollar, de la misma manera que un médico puede acabar implicándose de más con un enfermo, o un abogado con una causa. Esta introducción-manifiesto sirve, entre otras cosas, para poner sobre aviso los lectores: no pienso ser objetivo, o, por lo menos, no de la manera en que suelen ser objetivos los periodistas, poniendo valoraciones en boca de otros (pero haciendo valoraciones al fin de cuentas). Sea como sea, pido que no se me tenga muy en cuenta se en más de un párrafo hago como los amigos cuando tienen que hablar en público de sus amigos. Finalmente, nadie me va a llevar preso por eso.
O sí?

El equipo de Proyecto Toponimia de Galicia

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Foto de trabajo de campo donde se señala con número cada topónimo y su área de influencia

En mi visita a las dependencias que el Servicio de Información Territorial de Galicia (SITGA) tiene en la Barcia (na estrada Santiago-Noia), pude hablar con una buena parte del equipo que está desarrollando el Proyecto Toponimia de Galicia, a la sombra, precisamente, de la Comisión de Toponimia. La cuestión del Proyecto me llevó allí por tratarse, primeramente, de una iniciativa tecnológica y, en segundo lugar, por ser una tarea de puesta en valor y preservación de nuestra identidad, que respira en los nombres de lugar (al final me enteré de la conveniencia de haber invertido las prioridades: fue el valor etnográfico y cultural del proyecto lo que me guió hasta allí y el tecnológico era, por así decirlo, la coartada). Mi primera conclusión fue la siguiente: el equipo del proyecto siente verdadera pasión por lo que hace. En casi todo lo que comentan puede rastrearse la creencia de que están haciendo algo importante, y a mi juicio no les falta razón. El grupo está constituido por gente de diversos orígenes profesionales. Por una parte, consta de siete personas haciendo labores de campo, que consisten en ir ayuntamiento por ayuntamiento y casa por casa recopilando información. Luego, ordenando datos y preparando la información para las fotografías (donde se sitúan geográficamente esos datos toponímicos y su área de influencia) tenemos ocho personas más. Además de este equipo hizo, hay personal indirecto en los ayuntamientos apoyando el proyecto y particulares y colectivos de vecinos echando una mano en todo lo que se pueda. Sea como sea, la iniciativa ya tiene seis años y es lógico suponer que por ella pasaron muchas manos. Creo que es justo hacer mención de los cerca de 120 técnicos de campo que trabajaron por ella a lo largo de este tiempo, la mayor parte de ellos procedentes del plan Labora y contratados por los ayuntamientos.

En que consiste el trabajo de campo?

El El trabajo de campo consiste en no dejar peña, riachuelo, campo, finca o fuente sin documentar (siempre y cuando tengan nombre). Ya no se trata de registrar nombres de aldeas o incluso de casales (eso ya está hecho): los trabajadores de campo tienen libertad para ser lo más exhaustivos posibles. Por tanto, se trata de tomar nota de un patrimonio de nombres que semeja no tener límite y estar siempre vivo y dispuesto a acercar nueva información. Con este fin, se incluye una ficha con una serie de recadros vacíos que se cubrirán con datos sobre el ayuntamiento, la parroquia, el informante, la fonética del topónimo, las posibles variantes o la naturaleza del lugar o espacio a que alude el topónimo (entidades humanas, accidentes terrestres, etc). Las fichas también incluyen un apartado de observaciones generales, donde se da margen para extenderse en cuestiones como la etimología popular. Luego de esta tarea de recopilación, que podrá ser más o menos dificultosa dependiendo de se se trabaja en zonas rurales pobladas (más ardua) o en el monte (menos difícil por estar en menor medida nombrado), se hace figurar la información en fotos aéreas (ortofotos), donde el personal anota los nombres de lugar por números con una serie de líneas a su alrededor que delimitan el área de influencia. Hace falta destacar que previamente cada topónimo es objeto de un proceso de depuración por parte de la Ponencia de Estudios de la Comisión de Toponimia, puesto que no se pueden registrar en bruto, sujetos como están la posibles variantes. Esta es una de las partes principales del trabajo, la normalización, ya que hay tener en cuenta que se han dado casos como lo de una zona concreta de Arteixo, donde se encontraron hasta 21 variantes de un incluso nombre de lugar. O sea: prácticamente cada familia designaba una misma cosa de una manera diferente.

Para que sirve la recopilación de nombres de lugar?

El valor de los topónimos, como me recordó el equipo de la Comisión (prácticamente cada miembro presente sacó a relucir un valor concreto), es múltiple. Por una parte, tenemos el valor del mero hecho de localizar las cosas y registrarlas para luego encontrarlas de manera más rápida y eficaz. Esto semeja especialmente importante en situaciones de emergencia. Por ejemplo: cuando un helicóptero anda en la búsqueda de una persona perdida o accidentada. Por otra parte, la propia labor de los historiadores, filólogos o mismo maestros y escritores precisa estar en contacto directo con una fuente segura de nombres de lugar. “El estudio de los topónimos abre puertas”, comentó Xermán García Cancela, secretario de la Comisión, durante la visita al SITGA, “y es especialmente útil para saber de donde venimos, que origen tenemos y se contamos de cierto con un pasado celta o no, por ejemplo”. Además, todos los integrantes del equipo con los que tuvimos ocasión de hablar coincidieron en este punto: el estudio de la toponimia y su puesta en valor en la red sirve amais para sensibilizar. Esta palabra, que lleva años perdiendo lustre a fuerza de ser usada en cualquier ocasión por los políticos, hace referencia directa a la necesidad de recuperar lo que es propio para defendernos del que no lo es. Es decir: defender que una urbanización leve el nombre del sitio en el que se edifica (nombrado así por docenas de generaciones de gallegos y gallegas a lo largo de los siglos) en vez del que le pete a la empresa inmobiliaria. Dicho de otro modo, y con independencia de que me los sea nacionalistas gallegos o no: es normal que un complejo residencial se llame en Galicia Costa del Levante pudiendo llamarse A Aira de las Moreiras, por poner un ejemplo?

A La gente le gusta participar

No es complicado imaginar que un proyecto como este pueda encontrar un nivel alto de colaboración por parte de los ayuntamientos y de los vecinos. Segundo pudimos saber y a pesar de algunos casos puntuales de desconfianza (generalmente inicial), nuestras primeras sospechas hallaron confirmación: a la gente le gusta hablar y acercar información útil en el que se refiere al trabajo de campo. Mas dejemos que sea uno de los técnicos que coordina los trabajos de campo, Vicente Feijoo, quien nos lo explique: “En un principio, a los vecinos les encanta facilitarnos esta información. Hay que tener en cuenta que se le está dando valor a su conocimiento, una sabiduría que tienen sobre todo las personas mayores y que durante muchos años no fue reconocida bastante. El hecho de acudir a ellos es una de las bases de este trabajo, sin ellos apenas hay proyecto, y eso hace que se sientan valorados”. El otro responsable de coordinar los trabajos de campo, Óscar Castro, corrobora estas afirmaciones.

Iniciativa contra reloj: que pasará cuando la Galicia rural quede despoboada?

El equipo del Proyecto Toponimia tiene algunos “enemigos” que hacen que su trabajo sea, por decirlo de alguna manera, un trabajo contra reloj. Es decir: en el proceso de desmemoria y de degradación de nuestra naturaleza y de nuestro patrimonio cultural, Galicia (y ya que hablamos desde un medio de comunicación de nuevas tecnologías) es como una gran base de datos que despacio pero sin pausa va siendo testigo de la pérdida de sus archivos, de sus propios recuerdos. Y todo esto a causa de dos bestias negras que actúan irónicamente desde extremos contrarios: por una parte, la despoblación imparable de extensas zonas rurales de las cuatro provincias (sobre todo Ourense y Lugo) con toda la pérdida irreparable de información que eso comporta; por la otra, el proceso de urbanización e industrialización intensiva de otras zonas. Por tanto, es natural suponer que hay un bueno listado de ayuntamientos de Galicia donde el trabajo de la Comisión es especialmente necesario (de hecho, durante la visita a la sed de trabajo me comentaron que había muy poco que habían recibido un llamado urgente del alcalde de A Fonsagrada, preocupado por la despoblación que está sufriendo el municipio y por la pérdida irremprazable de riqueza toponímica que ese proceso demográfico llevará consigo).

Galicia tiene un promedio de 40 topónimos por kilómetros cuadrado

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Foto aérea digitalizada con nombres de lugar

El pueblo gallego, tan íntimamente ceñido durante siglos a su tierra, fue especialmente prolífico y generoso en el que se refiere a ponerle nombres a los lugares donde nacía, crecía y luego moría. La labor de registro de toponimia en Galicia es probablemente más arduo que en cualquiera otro rincón de la Península. En este sentido, la Comisión tiene establecida un promedio sobre el número de topónimos registrados por kilómetro cuadrado: 40. Esta cifra, como es de suponer, viene siendo relativa, puesto que no es el incluso elaborar registros en las aldeas rodeadas de campos que nos montes. Sea como sea, hay zonas especialmente ricas, como por ejemplo Oiga, donde los mapas acaban literalmente comidos por los números referidos a los nombres de lugar. Por cierto que en la costa gallega la Comisión documenta hasta lo que está al otro lado de la orilla del mar: hasta las fincas que los mariscadores tienen en las mismas rías!

El final del trabajo? Cuando y como estarán los resultados en la Internet?

En realidad, el proyecto no tiene fin. La toponimia es algo abierto y vivo, como señala el equipo de la Comisión, un equipo que, la diferencia de otros muchos que pueden escribir la última línea y marchar, tense que acostumbrar a la idea de que en sus manos tienen el que bien se podría denominar “la historia interminable”. Sea como sea, sí que se contempla un período necesario de trabajo de campo antes de mostrar íntegramente los resultados en la Internet: un plazo de cinco o seis años. Al mismo tiempo, la medida que se tengan ayuntamientos bien cubiertos se harán presentaciones de la información generada en papel, con el fin de que circule entre los vecinos y estos hagan labores de supervisión. “La idea es que en cuanto esté lista la aplicación informática que está desarrollando el equipo del SITGA, dentro de unos meses, podamos habilitar en la red parte de los datos”, comenta Berta Román, una de las responsables del proyecto en el SITGA. Y añade: “Una vez rematada, podremos ver en la web mapas aéreos de Galicia con sus correspondientes topónimos, que incluirán todo tipo de datos listos para ser visualizados, como el estado actual del espacio que designan, la etimología o la fonética”. Hace falta decir que esta información quedará disponible en diferentes versiones, según nos hizo saber el equipo. Así, habrá una muy exhaustiva y completa para los profesionales y los ayuntamientos y otra de uso más donado para el grano público en general. Las nuevas tecnologías van a permitir el milagro, pues, como nos explica Sonia Santos, técnica del proyecto, “si no existieran las nuevas herramientas de la información podríamos contar con estos datos igualmente y preservarlos, pero con una accesibilidad mucho menor y sin las ventajas de poder verlo todo en una foto aérea, perfectamente localizado”.

Los emigrantes, especialmente interesados

De entre todos los usuarios potenciales de las fuentes de información que acerque en breve a Comisión, los gallegos y gallegas que viven lejos de los valles, senderos, aldeas y casales que nombraban en su juventud semejan estar especialmente interesados en el proyecto. La Red les va a permitir mostrar los nombres de los lugares de su madre tierra a hijos y netos, y el privilegio de poder hacerlo desde cualquier rincón del mundo es algo que hace falta ser tenido en cuenta como una de las grandes ventajas de la Sociedad de la Información. Se trata de poner de nuevo en valor lo ver gracias al nuevo (las nuevas tecnologías), y esto lo saben bien los emigrantes que llaman la cotío a las dependencias de la Barcia para interesarse por el estado del proyecto. “Para cuando estará accesible?” preguntan, a lo mejor movidos por la morriña o a lo mejor dotados de esa inteligencia que acerca la (mucha) distancia y que tiene que ver directamente con el hecho de aprender a valorar el bueno, mas cuando ya no se tiene.

Dirección del Proyecto
· Xermán García Cancela (secretario de la Comisión de Toponimia de la Xunta)
· Manuel Gallego Priego (jefe del área del SITGA)
· Berta Román Díaz (gestiones del proyecto)

Miembros de la Ponencia de Estudios de la Comisión de Toponimia
· Antón Santamarina
· Gonzalo Navaza
· Elixio Rivas
· Luz Méndez
· Antón Palacio

Personal de gabinete en el SITGA
· Óscar Castro Castedo (coordinador trabajos campo del PTG- Zona Norte de Galicia)
· Vicente Feijoo Aires (coordinador trabajos campo del PTG- Zona Sur de Galicia)
· Sonia Santos Ferreirós (técnica de gabinete que trabaja con la Comisión)
· Susana Silva Martínez (técnica de gabinete que trabaja con la Comisión)
· Laura Sar Pose (técnica de gabinete)
· Raquel Fernández-Noriega Eiroá (técnica de gabinete)
· Raquel Oubiña Vázquez (técnica de gabinete)
· Irene García Tasende (operadora SIX)
· Roberto López Casal (operador SIX)
· Inma Serantes Durán (aplicaciones informáticas del proyecto)

Personal que trabaja actualmente en campo a cargo del Proyecto.
· Rosa Dolores Santos Calo
· María Cernadas Figueiras
· Antonio Abedul Rodríguez
· José Ramón López Boullón
· María Dolores Hierro Diz
· Alba González Prieto
· José Antonio Formoso Lado Ficha dos datos do informante

 

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